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UNIÓN



24 de febrero de 2021

Tiempo estimado de lectura, 9 minutos.

 

Se considera el 24 de febrero como el día de la bandera, pero, querido lector, mi deseo es reflexionar sobre lo que sucedió aquel día de 1821.

En 1808, España estaba invadida por Napoleón, quien a la vez tenía secuestrados en Bayona a Carlos IV, que ya había abdicado a favor de su hijo Fernando VII, y de pilón, La Familia Real Braganza de Portugal huía hacia Brasil. El nuevo mundo era "río revuelto” en una guerra civil fratricida, donde los hijos criollos salieron a pelear con sus padres o hermanos realistas, en un momento de absoluta y conveniente confusión para personajes como Ignacio Allende, quien deseaba iniciar cuanto antes una revolución, pues visualizaba la posibilidad de independizarse de quien le daba chamba, es decir de la Corona Española. Traicionando a su propio ejército y patria, buscó ayuda efectiva con un cura que le reuniera a un pueblo capaz de organizar matanzas y saqueos sin ton ni son. Esta guerra, la cual no me detengo a detallar, fue aprovechada silenciosa y sigilosamente por los ingleses (aunque usted no lo crea) quienes se fueron apoderando desde adentro, de todo el continente.

Inglaterra había vencido desde 1805 en el puerto de Trafalgar en España, a Napoleón, pero con miras no solo de deshacerse de él, sino de vengar la invasión franco-española a su país, meses antes.

Francisco de Miranda, un personaje venezolano no muy conocido, pero por demás intrigante, comenzó a conspirar en Londres desde el año de 1790 en contra de la Corona Española. Peleó en la filas revolucionarias francesas hasta 1797. Sin extenderme mucho, fue correligionario de Simón Bolívar, quien junto con otros como Andrés Bello, declaró la independencia el 19 de abril de 1810 ―cinco meses después sabemos que ocurría en el pueblo de Dolores― no obstante, Bolívar declaró traidor a Miranda quien ya negociaba un armisticio y eventual rendición con los españoles. El famoso "libertador” lo calificó de traidor, pero lo traicionó en la primera oportunidad, apresándolo en el puerto de La Guaira, y terminando Francisco Miranda, gran simpatizante de ingleses y franceses, sus días el cárcel de "La Carraca” en Cádiz, España. Vueltas que da la vida, dice el refrán.

Bolívar continúa toda su campaña por años, y el 30 de agosto de 1821 es promulgada la Constitución de Cúcuta, donde se consolida la república de la gran Colombia. Para entonces, a donde iba Bolívar, lo escoltaban tropas inglesas, con uniforme inglés, y con la bandera inglesa. De hecho, uno de sus capitanes se llamaba Daniel O´Leary, quien fue su cronista y escribió detalladamente todas sus memorias. Seis días antes, el 24 de Agosto, Iturbide firmaba con el último y muy enfermo virrey Juan O’Donojú, en la ciudad de Córdoba Veracruz, los tratados de paz que llevarían el nombre de esa ciudad. Seis meses antes, otro 24, pero de febrero, se habría proclamado el Plan de Iguala, donde se promulgaba la independencia de la América Septentrional.

Para entonces, el ejército de la tres garantías ya portaba una bandera que habría confeccionado un sastre de nombre José Magdaleno Ocampo, la cual extraía los tres conceptos del Plan de Iguala que eran: ¡Viva la religión santa que profesamos! (color blanco) ¡Viva la américa septentrional independiente de todas las naciones del globo! (verde) ¡Viva la unión que hizo nuestra felicidad (rojo). En cada franja diagonal había una estrella dorada.

En 1822, pocos días después de coronarse Iturbide como emperador, el anglófilo Bolívar, envía a un mexicano - veracruzano que lo había ayudado como congresista en Cúcuta, y que de hecho era su embajador en México con el objeto de intrigar y preparar un atentado contra Iturbide. Afortunadamente falló, fue descubierto, y regresado a la gran Colombia. Miguel Santa María, este siniestro personaje, fue el que llevaba la encomienda de jalar el gatillo. Iturbide era mucha pieza, y había que borrarlo del mapa. En esto se dieron la mano, ingleses, gringos, el gran destructor de América, Simón Bolívar, y una buena colección de traidores masones nacidos en la Nueva España. La ayuda de Santa María y la del espía norteamericano Joel Poinsett, fueron determinantes, y lo más que lograron, fue cansarlo, para que abdicara el 19 de marzo de 1823.

Le recomiendo y recuerdo a mis lectores, que pueden revisar mi ensayo llamado "Bolivariano”, donde podrán tener a la mano una cronología muy detallada de estos tiempos.

Ahora bien, tanto se preocuparon por derrocar y desaparecer al imperio mexicano, que ellos mismos no lograron ponerse de acuerdo para ver quien dirigía la nueva república mexicana. El resultado fueron 30 presidencias hasta el día que Tejas se independizó, o 38 presidencias al día que perdimos la mitad del territorio, es decir el 2 de febrero de 1848. En 24 años, 38 presidencias equivalentes a una y media por año.

Para el anecdotario, el 13 de marzo de 1824, bajo las presidencias "mensuales” del supremo poder ejecutivo, y que en ese momento era el turno de Vicente Guerrero, el congreso mexicano aprobó un acta con el siguiente texto: "Se declara solemnemente que el libertador Simón Bolívar es ciudadano de la República Mexicana, acordándose se apruebe y conceda diploma y se entregue al libertador por una comisión designada”. ¿Qué tal? Por cierto, Guerrero nunca firmó el plan de Iguala, ni tampoco firmó el acta de independencia el 28 de septiembre. Para él, "La Patria era primero”, pero fue el primero en bolearle los zapatos al masón de masones Joel Poinsett, y ponerse a sus órdenes para arrebatarle la segunda presidencia a Manuel Gómez Pedraza quien se la habría ganado en buena lid y con ventaja al último insurgente.

La idea que habría inspirado a Iturbide se resumía en una sola palabra, "UNIÓN, la cual todos aquellos presidentes "republicanos”, o no entendían, o más bien deseaban borrar la palabra del diccionario. Iturbide estaría realizando de algún modo, una traición a la Corona Española, pero una carta secreta de Fernando VII al virrey Juan Ruiz de Apodaca donde le pedía que buscara una persona para concluir la empresa, demuestra que muy posiblemente en un momento de debilidad, el mismo rey prefería la independencia de la Nueva España. Esto es un tema bien interesante, que amerita dedicarle otro espacio exclusivo.

Con todo lo anterior, don Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, logró convocar a todas las partes en conflicto, es decir a los insurrectos (insurgentes), al ejército de la corona (realistas), a la iglesia, a los criollos, peninsulares, mestizos, indígenas, asiáticos, africanos, etcétera. Todos ellos, aunque todavía no sabían el nombre de su país, ni su nacionalidad, pues habrían decidido dejar de ser españoles, serían los futuros mexicanos. De la unión de todos ellos se gestaba un nuevo país que en breve se llamaría "México”. Más valía un nuevo territorio unido, a que se desintegrara por las dudas de Fernando VII, y terminara en manos de ingleses o gringos como sucedió finalmente en 1836 y 1848.

Bolívar dijo en sus últimos momentos en su lecho de muerte que: "habría arado en el mar y edificado en el aire”. Miranda se había dado cuenta de lo mismo al intentar un armisticio y eventual rendición ante la corona Española, y recapacitar que se habría peleado con quien debió haber cerrado filas con honor y lealtad. Hidalgo también se arrepintió sinceramente en sus últimos momentos antes de su ejecución. Guerrero, Bravo, y una interminable colección de otros personajes prefirieron vender su alma a Poinsett, antes que mantener la UNIÓN que tanto trabajo le dedicó Iturbide.

Hoy, 24 de febrero, no celebramos a la Bandera Trigarante como tal, pues simplemente era un símbolo del momento, como lo son el resto de las banderas del mundo. Más bien conmemoramos la esencia del Plan de Iguala, con sus tres ideas: Religión, Independencia y UNIÓN.

Me quedo con la última.

¿Me estará leyendo el inquilino que no paga renta en Palacio?

Recordemos que dicha UNIÓN está representada por el color rojo, el cual representa la sangre de todos los que vivimos en ese suelo común que pisamos, llamado México.

Para aquellos anti-hispanistas que añoran nostálgicamente al imperio azteca, les digo que España es la que nos legó la lengua de Cervantes, nos heredó su arquitectura, fusionó la religión católica con las creencias mexicas, y nos dio una grandeza frente al resto del mundo, la cual puso de rodillas temporalmente a las recién trece colonias constituidas en un país que todavía no figuraba en el mapa mundial. Lo mismo sucedía con la isla llena de vikingos y piratas invasores, que seguían peleando contra Francia, pero muy especialmente contra quien más le temían, que era El Reino de España.

Hoy debemos recobrar el sueño de Iturbide. Debemos recuperar la UNIÓN, no solo de todos los mexicanos, incluyendo a todos los que nos quieren dividir. Debemos tener una visión continental donde México termine virtualmente en la tierra del Fuego, y en Europa desde Cádiz hasta los Pirineos.

El rey Felipe VI necesita nuestra ayuda, pues los Picapiedra desean destruir definitivamente a la madre patria para convertirla en su botín. Me refiero a Pedro y Pablo… sí, a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, quienes sueñan con ver balcanizado y destruido al Reino Español. Cataluña es la muestra de lo que en los últimos días le ocurre nuevamente, y los dos personajes no dicen pio, pues a trasmano lo patrocinan. El PSOE, Partido Socialista Obrero Español, equivalente a Morena pero allá en España, realmente sus siglas significan: Pedro Sánchez Odia España.

Alberto Fernández y el inquilino moratorio de Palacio, desean destruir definitivamente al antiguo Reino de la Plata y a nuestro extinto Reino de la Nueva España, respectivamente. Lo están haciendo muy aplicadamente. El otrora riquísimo y envidiable Reino del Perú ha sufrido lo indecible con los últimos tres presidentes, Martín Vizcarra, Manuel Merino y Francisco Sagasti en menos de tres años.

La Venezuela que vio nacer a Bolívar, está pagando un karma infinito con el pupilo de Hugo Chávez, me refiero al Inmaduro que solo ve para sus bolsillos.

El enemigo extranjero sabe perfectamente que es más sencillo destruir desde adentro, que intentar un ataque o invasión externa. Un buen plan, y un poco de patrocinio para DESUNIR a un pueblo, es parte de aquella ingeniería social que se planea desde hace décadas en el Instituto Tavistock en Inglaterra. Son clientes de ese Instituto, George Soros y su "Open Society” que financian a los antifa, feministas, proabortistas, y colectivos de igualdad de género; muy especialmente la milenaria, usurera, y oscura familia Rothschild radicada en…¡Inglaterra! y por cierto hoy asociada con el señor Jorge Mario Bergoglio, por ese conveniente nuevo plan y marca del vaticano llamado "capitalismo inclusivo”; que decir de Bill Gates y su sociedad con Pfizer, quien a la vez financia a la OMS y a la Universidad John Hopkins, donde obtuvo su doctorado el ilustre, preclaro, eximio, conspicuo y respetable Doctor Hugo López Gatell. Sobre Biden y China, otro día platicamos. Esto que le narro, no es producto de mi mente novelística, sino de una cruda realidad que puede usted dedicarle unos minutos en los diferentes buscadores de la Internet, y comprobar que no tengo razón para escribir datos falsos. Por cierto, busque detalladamente la biografía del actual responsable de la salud del planeta tierra, es decir, el etíope director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Le ahorro la búsqueda, y mejor cheque esta liga: https://tinyurl.com/5azpp9ym . Si viviera George Orwell, tendría un material insuperable para su siguiente libro.

De momento parece que me fui más allá del Plan de Iguala, pero no, querido lector. No. La realidad es que toda esa cadena de personajes tienen a sus empleados en Latinoamérica y resto del mundo, a los que les llaman "presidentes”, y están obligados a lograr la DESUNIÓN, a través de la destrucción sistemática de todo lo que toquen, vean, huelan y escuchen. Al que desobedezca le desconectan su cuenta en Twitter y Facebook… ¿recuerda algún caso reciente? Caso contrario, pulse la liga. La cibercracia llamada GATAFM manda hoy en el mundo. (Google, Apple, Twitter, Amazon, Facebook y Microsoft).

No aprender de nuestra historia nos condena a repetirla, y… ¡empeorarla!

Con todo lo anterior, supongo que ahora sí cobra sentido lo explicado, pues usted y los suyos, jamás debiesen perder de vista el sueño de Iturbide que se conmemora hoy 24 de febrero.

Recordemos nuestra UNIÓN cada vez que saludemos a nuestra bandera.

Recordemos nuestra UNIÓN cuando vayamos a votar.

Recordemos nuestra UNIÓN cuando veamos a un abstencionista.

Conozca en minuto y medio la historia de nuestra bandera, con una estrofa que hace mención a Iturbide.

 


 

 

 

CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY


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