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EFEMÉRIDES Y REFLEXIÓN


Mural en el Hospital de Jesús, CDMX. Autor: Antonio González Orozco.  


TODOS SOMOS MARTÍN

9 de noviembre de 2019


―3 de noviembre de 1853. William Walker se proclama primer presidente de la República de Baja California.

¿Qué podía perder un filibustero gringo, al intentar apropiarse de territorio mexicano, cuando esto resultaba relativamente sencillo hacerlo? Este sujeto trajo aventureros de Luisiana y Tennessee, y declaró en La Paz, su sede presidencial, además de legalizar la esclavitud. Su gusto le duró poco pues es juzgado por los suyos en San Francisco, California, por traficar armas y violar el Tratado Guadalupe-Hidalgo. Huye a Nicaragua, donde le va mejor, pero al final es atrapado y fusilado por los hondureños en la ciudad de Trujillo.

―5 de noviembre de 1851. Mariano Arista inaugura el Telégrafo.

Juan de la Granja obtiene la concesión para introducir el telégrafo eléctrico el 10 de mayo de 1849. La línea entre México y Veracruz será terminada el 5 de mayo de 1852, e inaugurada por el presidente Arista.

―6 de noviembre de 1813. El Congreso de Anáhuac promulga el Acta de Independencia Nacional.

El acta fue redactada por Carlos María de Bustamante, y firmada por Andrés Quintana Roo, Ignacio López Rayón y José Manuel de Herrera, entre otros, y decía: "El Congreso de Anáhuac, legítimamente instalado en la ciudad de Chilpancingo de la América Septentrional por las provincias de ella, declara solemnemente [...] que por las presentes circunstancias de la Europa ha recobrado el ejercicio de su soberanía usurpada; que en tal concepto queda rota para siempre jamás y disuelta la dependencia del trono español; que es árbitra para establecer las leyes que convengan para el mejor arreglo y felicidad interior; para hacer la guerra y la paz, y establecer alianzas con los monarcas y repúblicas del antiguo continente [...]”. Asimismo, establece como única religión a la católica y considera como reo de alta traición a quien se oponga a la independencia del país.

―6 de noviembre de 1911. Francisco I. Madero asume el cargo de Presidente de la República.

―6 de noviembre de 1911. Tejas declara su separación de México.

Firma entre otros: Lorenzo de Zavala.

―8 de noviembre de 1519. Encuentro entre Moctezuma, Malintzin y Cortés.

Me referiré más adelante en la reflexión, a este trascendental evento.

―8 de noviembre de 1865. Juárez prorroga su mandato.

Convenientemente, Juárez tiene el argumento ideal para perpetuarse en el poder, pues debe combatir a las tropas francesas de Napoleón III "prestadas” al joven emperador mexicano de origen austriaco, Fernando Maximiliano II, quien muere fusilado con juicio a modo en junio de 1867, mientras que a Juárez se le olvidó dejar la silla, sino es porque la muerte lo sorprende durmiendo en su cuarto de palacio nacional el 18 de julio de 1872.

―8 de noviembre de 1865. Porfirio Díaz proclama el Plan de la Noria.

El mismo día, Porfirio Díaz ya se habría dado cuenta del plan de largo plazo de su "jefe”, y decide proclamar el Plan de la Noria donde lo desconoce y llama a las armas. Juárez ordena a su feroz general Sóstenes Rocha a combatir a Díaz en Oaxaca, quien es vencido con relativa facilidad.

―8 de noviembre de 1821. Agustín de Iturbide asume el mando militar del Ejército del Sur.

En la última etapa de la insurgencia, Pedro Asencio y Vicente Guerrero no se daban por vencidos, y su estrategia de guerra de guerrillas, impedía la paz. El virrey Juan de Apodaca vio en Iturbide a la persona ideal que podría terminar con esta guerra, y no se equivocó. La capacidad negociadora del futuro emperador haría que Guerrero aceptara pactar la paz en Acatempan.

Reflexión de hoy, 9 de noviembre de 2019:

Sin lugar a duda, la efeméride más importante, trascendental, emocionante, y épica de esta semana, fue el encuentro de tres grandes figuras de nuestra historia: el noveno tlatoani Moctezuma Xocoyotzin II, con características iguales o superiores a un emperador; el aventurero, escribano, empresario y finalmente conquistador español, Hernán Cortés Monroy y Pizarro Altamirano; y finalmente, la excepcional y visionaria mujer de origen maya, quien fuera esclava, intérprete y amante del conquistador, Malinalli, Malintzin, o doña Marina después que fuera bautizada al momento de ser recibida como esclava.

Esta semana se cumplieron cinco siglos de la fusión de dos grandes mundos. Con todos sus claroscuros, aciertos y errores, miedos y audacias, ataques y defensas, es en mi opinión el día que se consolida la conquista, en poco menos de nueve meses y solamente tres batallas no deseadas como fueron las de Centla, Tlaxcala y Cholula, Cortés logra imponer sus habilidades diplomáticas y políticas para resolver dos aspectos fundamentales que le darían la victoria rápida y contundente: Su alianza con el reino de Tlaxcala, y la rendición de Moctezuma, quien en el primer momento del encuentro, le entregaría la ciudad ante los incrédulos ojos de su hermano Cuitláhuac y su primo Cuauhtémoc. Era decisión del emperador, como lo hace cualquier gran líder al aceptar su rendición, entregar su espada en manos del vencedor, con el afán de evitar mayores e inútiles pérdidas humanas ante un escenario perfectamente estudiado donde ya no hay escapatoria. Lo que hubo de realizarse, se hizo principalmente en Cholula sin éxito. Solamente quedaba ver hacia adelante, y eventualmente negociar y diseñar el futuro.

Dos eventos desviaron la visión compartida que eventualmente ya tendrían Moctezuma y Cortés: La inútil y absurda matanza del templo mayor ejecutada por Alvarado en ausencia del conquistador, bajo el pretexto que habría posibilidad de que se sublevaran los mexicas, y, la absurda persecución producto de la envidia de Diego Velázquez, al enviar a Pánfilo de Narváez a aprehender a Cortés, quien por decidirse a combatirlo personalmente, le resultó positivo al lograr vencerlo, pero le trajo como consecuencia que Alvarado tirara por la borda la labor de nueve meses de Cortés.

Estos dos sucesos trajeron por consecuencia: la vida al emperador al ser apedreado por su propio pueblo al intentar calmar los ánimos, y la huida de Cortés, haciéndolo huir al día siguiente del fallecimiento del tlatoani.

En resumen, el 8 de noviembre de 1519, Cortés habría conquistado la gran Tenochtitlan con la rendición de Moctezuma, pero el 29 de junio de 1520, a la muerte de Moctezuma, se le diluía como agua entre las manos. Le costó 20 meses a Cortés lograr "La reconquista”, al atrapar huyendo al undécimo tlatoani, un 13 de agosto de 1521.

Una extraña conclusión es que, al final del camino, aquel legendario 8 de noviembre de 1519, el enemigo de Moctezuma ya no era Cortés, sino su propio hermano Cuitláhuac, y el enemigo mortal de Cortés, ya no era Moctezuma, sino quien lo había enviado a la aventura que era su paisano el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, y su "mano derecha” Pedro de Alvarado”.

¿Cómo sería hoy el Nuevo Mundo sino hubieran interferido Cuitláhuac, Alvarado y Velázquez?

Ahora bien, me salto a referirle ―querido lector― un texto que escribió Juan de la Granja, quien además de ser el concesionario del telégrafo, era cónsul en México en plena guerra contra Estados Unidos, por lo que en el año de 1847 escribió estas dramáticas y actuales líneas:

"[...] nadie puede concebir un desconcierto tan espantoso de ideas como el que reina en éste país. Aquí ni hay gobierno, ni quien sepa gobernar, ni quién entienda, ni quiera entender los verdaderos intereses nacionales, ni hay más que caos. El que quiere manda y el que quiere obedece. Es una anarquía mansa [...]”.

Lo que hoy veo en México, y eventualmente en el resto del continente, me llena de vergüenza, me invade de tristeza, y me genera mucha frustración: pero sobre todo, estoy seguro de que si tomara de nuevo mi máquina del tiempo para irles a platicar al emperador y al conquistador lo que ocurre en este "nuevo mundo”, creerían que habría ingerido una buena dosis de peyote.

Al rendirse Moctezuma, aceptaba ser absorbido por la cultura y civilización del capitán Cortés, quien a su vez ―embelesado de lo que sus ojos veían― se enfrentaba al reto de como fusionar dos mundos grandiosos, distantes y poderosos.

Malintzin, la mujer que en medio de este suceso, fue testigo de la construcción y la destrucción de un sueño, y fue quien nos dejó la verdadera inmortalidad de esta empresa: el mestizaje.

Hoy, todos somos Martín



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CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY





 

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