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EFEMÉRIDES Y REFLEXIÓN




NUNCA DIGA CHAIRO

2 de febrero de 2020


―26 de enero de 1848. Nace Justo Sierra Méndez.

―27 de enero de 1790. Nace Juan N. Álvarez.

―28 de enero de 1835. Miguel Barragán sustituye interinamente a Santa Anna en la presidencia.

―31 de enero de 1824. Se aprueba el Acta Constitutiva de la Federación.

―1 de febrero de 1823. Se proclama el plan de Casa Mata para derrocar a Iturbide.

―2 de febrero de 1848. Se firma el Tratado Guadalupe Hidalgo, con el cual termina la guerra México-Estados Unidos.

Reflexión de hoy, 2 de febrero de 2020.

He ampliado de siete a ocho días el período esta sección de "Efemérides y Reflexión”, y publicándola el día primero, para no posponer hasta la semana entrante la más importante de todas: el dos de febrero. Además, le recuerdo a mis queridos amigos y lectores sabatinos, que esta sección cerrará su ciclo y terminará como tal, el lunes 17 de febrero, en virtud de que habría dado inicio un 18 de febrero de 2019. 

Entro en materia: imagine un rompecabezas juntando las piezas de: España, Portugal, Francia, Alemania, Suiza, Austria, y Reino Unido, es decir, una superficie aproximada de dos millones de kilómetros cuadrados. Todo esto era la mitad de México hasta el 1 de febrero de 1848, porque el día dos lo habíamos perdido. ¿Qué se hizo mal, para perder en tan corto tiempo una de las más grandes superficies conquistadas e invadidas por un poderoso invasor como lo fue Estados Unidos al frente de James K. Polk? Revisemos:

A principios de 1845, Santa Anna (aquel villano de los libros de texto gratuito) estaba a punto de ir al paredón y ser fusilado, pero un terremoto le cambió la suerte, siendo únicamente obligado a exiliarse. Es al presidente José Joaquín Herrera, a quien le toca recibir la "noticia” o más bien la velada declaración de guerra de Polk, de que Tejas había sido anexada a la Unión Americana. Herrera rompe relaciones; se pone en pie de guerra, y no hace nada que no sea ordenar al general Mariano Paredes, dirigirse con el ejército a reconquistar Tejas. Paredes, no sólo desobedece sino que se amotina en San Luis Potosí, y para Diciembre del ’45, ya habría derrocado a Herrera. Mientras, Estados Unidos ganaba tiempo y posiciones estratégicas en California, Nuevo México y Tejas mismo, para declararle formalmente la guerra a México el 13 de mayo de 1846. Esto sucede cuando Paredes ocupaba la silla presidencial, y Santa Anna estaba exiliado e impedido de regresar a México, so pena de ser fusilado.

Dejando a un lado las clásicas teorías conspirativas de que Santa Anna siempre fue el culpable de todos los males, como ahora lo son Calderón y García Luna, podemos ver con razonable claridad, de que Herrera no tuvo capacidad de reacción para fusilar y sustituir a Paredes, pues un ataque masivo a Tejas hubiera desanimado fuertemente a Polk, para continuar con sus fechorías y engaños a su propio congreso, y a su país. Muy difícil imaginar escenarios, pero quizás, y con alguna probabilidad, hoy tendríamos 4 millones de kilómetros cuadrados. Ganó la explosiva combinación de debilidad de Herrera, sumada a la traición y ambición de Paredes.


En esta extraña mesa que hoy se encuentra en el Museo Regional de Querétaro, se ratificó el 30 de mayo de 1848, el Tratado Guadalupe Hidalgo firmado el 2 de febrero, estando instalado el congreso en la ciudad de Querétaro, siendo presidente Manuel de la Peña y Peña.

Veamos un breviario de ambición y traiciones: Si bien Iturbide logró lo que nadie para materializar la independencia, su error fue no tomar en mejor consideración a Guerrero, quien con la ayuda interna de Guadalupe Victoria y la externa de Poinsett, urdieron poco a poco el plan de Casa Mata ideado por Miguel Santa María, espía de Bolívar en México, todo esto para derrocar a Iturbide. Santa Anna fue el brazo ejecutor de este plan, pero no fue la mente que lo hubiese planeado. Una cosa era cierta, y es que Santa Anna era muy ambicioso, por lo que, viendo ya perdido a Iturbide, tomó ventaja. Guerrero fue traicionado y asesinado (fusilado) por Bustamante a través de la mano ejecutora y traidora de Picaluga. Juan Álvarez planeó el Plan de Ayutla y derrocó a Santa Anna en 1854. Uno de los artículos del Plan de Ayutla, declaraba: cesa en el ejercicio de funciones el general Antonio López de Santa Anna y los funcionarios que hubiesen desmerecido la confianza de los pueblos. Por otro lado, Miguel Barragán Andrada, fue parte activa de el Plan de Iguala en 1821, pero en 1822 se opuso a Iturbide y fue encarcelado. Como dato curioso, Barragán era descendiente lineal del emperador Moctezuma. El 23 de noviembre de 1825, en la fortaleza de San Juan de Ulúa en el estado de Veracruz, repelió el último intento de reconquista de los españoles.

Después de 20 presidencias mensuales (abril de 1823 a octubre de 1824) llamadas: el Supremo Poder Ejecutivo, inició con quien sería el primer presidente formal de México: José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, "alias”: Guadalupe Victoria. Si bien aquí no hubo tantas traiciones, no puede ser un mejor ejemplo de una debilidad institucional sin precedentes, que Iturbide, afortunadamente no tuvo que soportar, pues las primeras 17 estaba exiliado, y las últimas 3, ya lo habrían asesinado (fusilado) bajo la 17ª. presidencia mensual, que en turno le tocaba a Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Miguel Domínguez (el corregidor).

Por otro lado, don Justo Sierra creía que México no habría madurado para practicar una democracia, y que el gobierno debería ser conducido por una oligarquía educada. Fue al final del Porfiriato que cambió de opinión, pero con todo, pudo comprobar que en la práctica fue lo que funcionó.

No obstante lo anterior, donde la tesis y la antítesis se juntan, fue la oclocracia la que en 2018 llevó al poder al personaje nacido en Macuspana. A esta misma y feliz población que fue corriendo a votar mayoritariamente el primero de julio, será quien acepte sin chistar que su líder moral pueda quedarse otros 6, 12 o 18 años. Votar no es lo que importa, sino tener un mesías que les haga creer en la isla de la fantasía. No saben, ni imaginan las dimensiones del engaño, y como fue demostrado, ellos fueron mayoría en una votación democrática.

Lo que me queda claro es que el ocupante de Palacio NO ha traicionado a 60 millones de mexicanos que NO votaron por él, sino que ya traicionó a 30 millones que SI lo hicieron. Los que no votamos, desafortunadamente sabíamos lo que podría suceder, sin embargo, nunca imaginamos con la rapidez que lo haría. Para que haya una traición, se necesita una parte fuerte, y una débil, y esta última es la que 60 millones de mexicanos le llaman a los otros 30: "chairos”.

Esta semana, el tabasqueño traiciona al poeta Javier Sicilia, y a los hermanos Le Barón, dándose el lujo de no recibirlos en Palacio. Ni un "abrazo” siquiera. Coincidentemente, hay una fuga del reclusorio sur de algunos miembros del Cartel de Sinaloa. Sí, ése, el de Ovidio Guzmán. Mientras, la atención sigue en la rifa del avión de "Calderón”, y los hospitales, en especial los del seguro popular, en máxima emergencia y decadencia.

Yo le ruego, querido lector, le ruego, no volver a usar jamás la palabra "chairo”, pues es tanto como pisotear a un compatriota, débil, que fue, y sigue siendo traicionado arteramente; no se vale que usted o yo abusemos y denostemos a nadie que, por desafortunadas circunstancias de su vida, creyó en alguien que supo engañarlo. Usted o yo podemos pagar una eventualidad hospitalaria. Él no. Usted o yo podemos tener un plan B. Él no. Usted o yo tenemos una empresa o un buen empleo. Él quizás está dependiendo de la dádiva temporal.

Para colmo, el siguiente engaño será para 6 de los 30 millones, que les está prometiendo ganarse un avión. Esto sucede por falta de educación, por falta de oportunidades, por falta de riqueza, por exceso de pobreza, y, ¿acaso usted seguirá burlándose de quien no se ha dado cuenta del engaño? 30 millones estarán hoy 2 de febrero, con sus tamales, pero sobre todo, con atole ―con el dedo―. Mejor busquemos a uno de ellos, y expongámosle la situación serenamente. Le pido que reflexione: Si mañana hubiera un terremoto, y todos saliéramos a realizar cadenas de ayuda, supongo que no le diría al de junto: oye chairo, pasa este escombro para allá. Nunca más, a partir de hoy, vuelva a usar la palabra chairo, insisto, es pisotear al más débil, abonar al odio, y ayudar a la pensada, planeada y estratégica división que el jefe de propaganda mexicana, Epigmenio Goebbels, le dicta al macuspano, quien siembra diario odio y división en nuestro país.

Querido lector: Nunca más vuelva a decir "chairo”. Si lo hace, será usted quien divida a México.

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CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY





 

CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY

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