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MIKIMAUSEANDO



05 de enero de 2021

Tiempo de lectura, 5 minutos


Fidel Castro rompió relaciones con México en 1998, y en un discurso oficial dijo que en México los niños conocían más a Mickey Mouse que al cura Hidalgo. Creo que el guerrillero cubano se equivocó al no incluir a los adultos.

En el mejor de los casos, está más presente en la mente de los niños, el chavo del ocho, que cualquiera de los cadetes ―niños héroes― de la Academia Militar de Chapultepec. Triste realidad.

Querido lector: dejemos de quejarnos de gobernantes o empresarios corruptos y traidores, así como de todos los males que aquejan a nuestro indómito México. Basta. Mejor analicemos que estamos haciendo usted o yo para generar un cambio palpable.

En un artículo anterior que intitulé "Ucronía”, le platicaba que una forma de comprender la historia es cambiándola a la forma de cómo nos hubiera gustado que ésta sucediera. Para ello hay que conocerla razonablemente, aunque no seamos historiadores de profesión; esto con el objeto de imaginar cómo y dónde sucedieron ciertos eventos que pudieron haberse evitado, los cuales nos condujeron a situaciones irreversibles.

Si Hidalgo no se "hubiera” rajado de dirigirse a la capital, después de haber ganado la batalla del Monte de la Cruces, tal y como le insistió Allende, Iturbide quizás jamás "hubiera” figurado en la historia. Si Iturbide no "hubiera” abdicado como emperador, México sería una potencia mundial. Si Lorenzo de Zavala y Miguel de Santa María no se "hubieran” aliado a Joel Poinsett, "Tejas” se hubiera afianzado a México y jamás se "hubiera” independizado. Puedo seguir, pero hago un alto para dejar a un lado estos momentos que yo utilizo en mi novela de "La Diadema Real”, para analizar el presente, e imaginar un futuro que no requiera los "hubiera”.

Un ejercicio muy eficaz es imaginar el «¿qué haría yo?» en un viaje al pasado, o sea, revisar la historia, y suponer como resolvería tal o cual situación, con el objeto de ejercitarme en tiempo presente y tomar acciones concretas el día de hoy.

Por ejemplo: cada vez que agringamos el nombre de alguien, como puede ser el caso de James en lugar de Jaime, el vecino del norte se pone feliz, pues su conquista continúa sin que nos demos cuenta, y seguramente quien lo haga, ni idea tiene que el nombre del invasor que se quedó con la mitad de nuestro territorio se llamaba así, y se apellidaba Polk. Para colmo, su secretario y tocayo se llamaba James Buchanan. Así que ya lo saben todos los Jaimes de este país, si quieren seguir "mikimauseando” su nombre.

En la ucronía que he disfrutado al escribir "La Diadema Real” (pues confieso que además es una auténtica catarsis hacerlo) me he impuesto la tarea de profundizar los hechos históricos reales, para tener cierto derecho novelístico de modificarlos. Uno de ellos fue precisamente la guerra México – Estados Unidos, donde dejo que se desarrolle tal como ocurrió, pero lentamente voy entrelazando una hipótesis de cómo se podría haber ganado, para terminar en un final inesperado.

Nuestro personaje central, la princesa Mairena Díez Gutiérrez y Fernández Barragán, se va preparando académicamente para lidiar con viejos lobos, muchos de ellos masones, y Oaxaca es el escenario donde ella alcanza su meta en el célebre Instituto de Ciencias y Artes, lugar que sería impensable para una mujer, que le permitieran estudiar una profesión de hombres.

Uno de los profesores en esta legendaria institución, es el personaje que más calles y estatuas tiene en México, descontando las cuatro que hay de él en Estados Unidos. Me refiero a Benito Pablo Juárez García.

Resta decir que, ya estando en Oaxaca, el encuentro de la princesa Mairena con el niño Porfirio Díaz, y su madre, doña Petrona Mori viuda de Díaz, es posiblemente uno de los tres o cuatro capítulos de mi novela, que más disfruté escribir. Imposible que no le suceda a usted lo mismo al leerlo.

Cuatro meses antes de terminar su carrera, un suceso inesperado hace regresar a Mairena a su hacienda en Ciudad del Maíz. Es ahora de que ella se autoimpone un nuevo y delirante Desafío, con la ayuda de las relaciones internacionales preestablecidas que tenía don Lucas Alamán. Mairena decide viajar a Europa para entrevistarse con la reina Victoria del Reino Unido, con el rey Luis Felipe I de Francia, con el Papa Gregorio XVI, con el emperador Fernando I de Austria, la Reina Sofía de Baviera y su hijo, el aun niño Maximiliano, terminando con la muy joven Reina Isabel II de España, a quien le propuso un plan que si a ella la entusiasmó, a usted le encantará, querido lector.

Su viaje de Veracruz a Londres, fue en el barco inglés más moderno, el S.S. Great Britain, que le permitió llevar una carroza para poder estar a la altura de los personajes con quienes se vería cara a cara, y la cual llevaba en la parte trasera en cada esquina, la bandera del imperio mexicano ―verde, blanca y roja― con un águila sin serpiente. Además, en cada portezuela, el blasón de su Dinastía, La Casa Real Gallego de Andrada y Moctezuma.

Lo que pasó en cada encuentro que tuvo esta joven mujer, con apenas 22 años de vida, es la pulpa de este segundo tomo ―"Desafío” ― de la saga "La Diadema Real”, pero cierro diciéndole que, cuando ella se embarca en mayo de 1845, coincide con la muy reciente declaración de independencia de Tejas, y este terrible evento la hace conducirse de una manera muy decidida frente a cada uno de los monarcas que conducían los destinos del mundo en ese momento, mientras que otros personajes deseaban vivir como gringos, hablar el inglés, y buscar la forma de que México quedara a merced del vecino país invasor. Tal fue el caso de Lorenzo de Zavala, quien yucateco de nacimiento, terminó siendo ―en la realidad― el vicepresidente de la nueva república independiente de Texas con "x”.

Así que ya lo sabe… cada vez que usted como mexicano se le escape decirle a otro compatriota de chiste o en serio: "thank you”, "bye”, "see you”, "happy new year”, o anuncie su casa en dólares, lo único que estará haciendo es mikimausear a México. En su conciencia queda.

Esta es la razón por la que desde hace dos años y medio, me fui al pasado a diseñar una ucronía, para hacer algo tangible por el presente convulso que atraviesa México, y que eventualmente ―gracias a su preferencia― usted podrá conocer en breve en sus cuatro tomos de "La Diadema Real”.

Por cierto, cuando le pasé el corrector a este artículo, me puso al verbo "mikimausear”, la clásica línea roja alertándome de un posible error, pero como siempre, con la opción que decía: "Agregar al diccionario”. Por supuesto no dudé en darle "click”… ¡perdón! … en pulsar la tecla, y aceptarla para siempre. Por lo mismo, solicito respetuosamente por este medio a la Real Academia Española, considere este verbo para incluirlo en su diccionario. Gracias.

Queridos lectores: Ojalá y todo quedara en mikimausear trivialmente una palabra de nuestra lengua española, pero en el fondo, lo que resulta al ejecutar una acción de ese tipo, es caricaturizar a México, dañando su grandeza histórica.


® DERECHOS RESERVADOS

CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY


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CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY

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