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LA HABITACIÓN DEL TRAIDOR




LA PESTE DE ALBERT CAMUS

13 de marzo de 2020


Al convertirse la peste en el deber de unos cuantos se la llegó a ver realmente como lo que era, esto es, cosa de todos. Albert Camus, La Peste. 1947.

¡Qué semana! La marcha de las mujeres, que los morenistas intentaron infectar con su peste. El paro del lunes, eclipsado por un factor sorpresa a nivel mundial como fue la caída de las bolsas, la devaluación del peso, producto de un super fortalecimiento del dólar frente a todas las divisas incluyendo a la moneda más estable como el franco suizo. El reto de Arabia Saudita al tirar el precio del petróleo a la mitad, la caída del oro y de las criptomonedas, y la declaración de la OMS de la pandemia mundial. Que alguien me explique, pues fue mucho para menos de una semana.

¿Qué ocurrió estos días en la habitación del traidor? Este ocupante ha diseñado un nuevo término: "Los politiqueros”, el cual va dirigido hacia todo aquel que no esté de acuerdo con lo que su inmaculada moral haya decretado en su sermón de las siete.

Constitución moral, cartilla moral, economía moral, son solamente algunos de las bufonadas que expresan a los cuatro vientos de lo que este régimen carece. Consultas patito, adjudicaciones de obra sin concurso, disposición discrecional del erario en programas clientelares, y cuantas ilegalidades, infracciones, corrupciones, y podredumbres "morales” lleva realizados este sujeto, las cuales jamás hubiéramos imaginado todos aquellos que pagamos nuestra "cuota de mantenimiento” a México, es decir nuestros impuestos, para verlos irse por la coladera.

Él ha dicho en repetidas ocasiones: "Privilegiar la política sobre la economía”. "Primero los pobres”. Ambas ideas han prosperado hasta lo inimaginable, llegando al punto de convivir con la política más repulsiva, y el aumento de los pobres y desempleados. Nunca se atrevió a decir "menos administración y más política”, pues se le atribuye a Porfirio Díaz una frase de su secretario de Hacienda, José Yves Limantour, que al contrario decía: "menos política y más administración”.

Desde mi primera columna de esta nueva "temporada” propuse la utopía de vivir sin políticos, la cual, querido lector, le confirmo que no es un sueño, y comienza en forma de células como el municipio de Cherán, en Michoacán, donde no está permitida la entrada a los políticos, ni a la policía estatal, ni al crimen organizado. Viven en paz y prosperidad con un concejo mayor de gobierno desde el 5 de febrero de 2012. Esta es una prueba fehaciente de que sí es posible vivir sin políticos.

Nahuatzen, municipio vecino de Cherán, y que también fue sentenciado favorablemente por la SCJN para que se autogobernara, el cabildo del Estado no le entrega sus recursos que por ley le pertenece, y el conflicto continúa. Lógico, el político en el poder vive de robar.

Decía en la columna pasada, que el exceso de clemencia es complicidad, razón por la cual, y en total ausencia de severidad contra el crimen organizado, es que hoy hemos perdido "el orden y progreso” porfiriano, que aquél "dictador” como muchos le llaman, pudo llevar a México ―con sus defectos―, a ser una potencia mundial y respetado por todas las naciones.

Hoy tenemos "desorden y retroceso”, producto de "más política y menos administración”, acompañados de una variable que es la epidemia del Coronavirus, subestimada irresponsablemente por el gobierno. No obstante, la verdadera peste comenzó a salir de la habitación del traidor el día 2 de julio de 2018, y ahora deberemos aceptar que este tema, como escribió Camus: "es cosa de todos”.


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CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY





 

CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY

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