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EL REY LEÓN


Dedicado a mi hija Ana Paula

21 de julio de 2019

 

Mis casi tres docenas de lectores saben que no soy crítico de cine, pero cuando una película es excelente, menos necesito serlo para compartirles mis impresiones…

Habré de dividir mis comentarios entre la música, el recurso visual y la historia.

La Música.

Elton John se llevó el premio óscar desde 1994 por la mejor canción original con "Can you feel the love tonight”y salió nominado con otras dos que fueron "Hakuna Matata”y "Circle of life”.No sólo estas tres canciones, sino todas, puedo reafirmar que son inspiradoras e insuperables, y que, con o sin el óscar, cada una de ellas, tanto en su letra, como en su música, merecen sin lugar a duda el honor y aceptación que han tenido durante 25 años. Si usted pone atención a la letra de cualquiera de ellas, puedo asegurarle que difícilmente terminará de escucharla, sino es porque ya tiene un nudo en la garganta como a mí me sucedió. Esta película sería nada, sin la obra maestra de quien hoy merecidamente ha recibido el reconocimiento de su reina. Sir Elton John.

El Recurso Visual.

Todos los que como su servidor y amigo, regresamos a ver esta película, es porque aquella primera versión de dibujos animados de hace cinco lustros, ya nos había atrapado desde el primer segundo. Ahora bien, no soy yo para convencerlo a usted, de que Disney cuenta con una tecnología bien conocida en el hiperrealismo. No obstante, en los primeros momentos de esta nueva versión, me tuve que convencer que no estaba viendo un documental de National Geographic, sino algo hecho por la mano del hombre. Hay que estar sentado en la butaca frente a la pantalla, para entender este fenómeno. La magia que siempre ha tenido el cine nos presenta hoy algo digno de ser admirado, comprendido y disfrutado, a un nivel tal, que le darán ganas como a mí, de extender la mano hacia la pantalla, y tratar de acariciar la ternura del Simba bebé, cuando está en el regazo de su mamá Sarabi.

El reencuentro de Nala con el joven y ya maduro Simba, en un momento que ambos están abrevando en el río, y clavan su mirada uno frente al otro, es quizás uno de los grandes logros tecnológicos, pues si bien todos los animales hablan nuestro idioma en esta película, es en este momento, cuando ambos personajes, obviamente animales, tienen en sus ojos una expresión tan humana, que no hay palabras suficientes para describirla, y mejor es estar ahí para comprenderla. Difícil de creer el alcance de esta escena, y de lo que la tecnología del séptimo arte ha alcanzado y hoy nos regala por unos cuantos pesos. No se vale no ir a verla.

La Historia.

Es la misma del año 1994, con diferencias casi imperceptibles, escrita por Irene Mecchi, Jonathan Roberts y Linda Woolverton y actualizado el guion de 2019 por Jeff Nathanson. No obstante, habré darle mi muy personal interpretación actualizada.

Todo inicia en un ambiente de mucho color y armonía, donde la sociedad de animales reconoce incondicionalmente, pero con absoluto convencimiento, al rey de la selva, al Rey León, encarnado en el personaje de Mufasa. Un pequeño mandril, Rafiki, quien sería la autoridad espiritual, quien todo lo ve y lo comprende, se acerca a Sarabi, y toma en sus manos al pequeño heredero de este reino ―Simba― y en la punta de una gran roca en forma de acantilado, lo alza para que todos los miembros de esta jungla, es decir elefantes, jirafas, antílopes, etcétera, lo puedan ver y sin más reaccionen realizando una reverencia ante el pequeño león, quien ni idea tiene porque está en el aire en manos del mandril Rafiki.

No voy a platicarle toda la película para no quitarle el gusto, pero, esperando que mi punto de vista le aporte algo, quizás pueda ver en cada personaje algo de la forma como yo lo interpreto.

Mufasa. El rey que mantiene a su reino en absoluta paz y tranquilidad, pero que como en toda familia real, hay un hermano, Scar, que se considera con los mismos o mejores derechos en la línea de sucesión. Simba ve a Scar como su tío y nada más; razón suficiente para creerle todo lo que le dice. Este "gentil” tío, tomará ventaja de ello.

Scar es un personaje que solo lo mueve el resentimiento, mismo que se traduce en odio permanente, y no ve el momento de arrebatarle el poder a su hermano. Este oscuro y peligroso león con una oreja dañada de alguna pelea anterior, se rodea y convence a la única especie animal que podría convencer de seguirlo para sus propósitos, y que son las hienas, quienes están marginadas y controladas aún por la fuerza del rey en funciones, Mufasa.

Simba ya quiere ser rey, y con su amiga Nala se aventuran a ir a lugares alejados y peligrosos. Es demasiado joven, pero no ve la hora de ya hacerse notar, y este sentimiento es detectado por su tío Scar, quien lo llevará a él y por consecuencia a su padre, a una trampa, donde este último perderá la vida.

A la muerte de su padre, en la emboscada que habría preparado cuidadosamente Scar, Simba quedará con sentimiento de culpabilidad por haberse alejado de los límites que su padre le habría señalado, y el tío ayudará a que se convenza de que así fue, y él, como hijo habría sido culpable de la muerte de su padre, pero sobre todo del rey. La manipulación tuvo éxito total, pues Simba se autoexilia con un profundo cargo de conciencia. Siente que fue el asesino de su padre.

El joven rey león, en otras latitudes después de haber cruzado un desierto, conoce a dos exquisitos e ingeniosos personajes: un jabalí llamado Pumba, y a un suricato de nombre Timon. Ellos se vuelven sus aliados incondicionales, quienes le mostraran una nueva forma de vida que Simba asimilará muy rápido, tratando de borrarle su pasado. "Hakuna Matata”es la canción para reanimar el alma de Simba.

Años después, Nala, su amiga de la infancia sale a buscarlo y lo encuentra. Trata de convencerlo que regrese a recobrar el reino que no sólo le pertenece, sino que es su obligación de cuidar. El no se convence, pero será Rafiki, el mandril, quien por una acción mágica de la madre naturaleza, lo encontrará más tarde, y de una manera muy sutil logrará convencerlo de su misión.

Cuando Simba regresa, solo encuentra destrucción, desolación, desorden y anarquía. Scar, habiendo usurpado el poder, habría destruido toda la obra de Mufasa.

Gobernaba un asesino acompañado de sus hienas.

Y hasta aquí llego.

P.D. Hubo un momento en que, parados en la punta de la roca del acantilado y viendo todo el reino hasta donde la vista se les perdía, Simba le preguntó a su padre Mufasa: Papá ¿todo esto es tuyo por ser el rey? Su padre le contestó. No Simba, es de todos pero yo lo cuido. Un rey no debe ser ambicioso sino compasivo.

Como diría mi profesor q.e.p.d. Germán Dehesa: Aykir.


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CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY


Si deseas conocer otras entrevistas con grandes personajes de nuestra historia, pongo a tu disposición mi primer libro "Entrevistas en el tiempo 1519 - 2019", o el segundo: "La Grulla Parda", que es un emocionante viaje durante la invasión de América... o debo decir: ¿conquista?





 

CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY

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