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EL PAÍS QUE MATÓ A SU LIBERTADOR




19 de julio de 2020

Tiempo de lectura: 4 minutos.


Thomas Jefferson es el autor intelectual de la declaración de independencia de Los Estados Unidos de América, en 1776. Seguramente sin proponérselo "del todo”, deja sembrada la semilla para que las décadas comprendidas entre 1810 y 1830, fuesen el momento para que germinaran las gestas independentistas en el resto del continente.

En el inter, Estados Unidos y Canadá libraban una guerra en 1812. En 1846 con el Tratado de Oregon terminaría la disputa por los territorios con el mismo nombre, y que eran el límite norte del México que se perdería dos años después en 1848. No es sino hasta el 1 de julio de 1867, que se firma la Confederación Canadiense inicialmente con cuatro provincias: Ontario, Quebec, Nueva Escocia y Nuevo Brunswick. El primer, primer ministro John Mac Donald se estrena con una política etnocida, matando cuanto indio encontraba a su paso. Extraño libertador o independentista.

Mientras, en Europa, el 15 de agosto de 1805 en el Monte Sacro de Roma, Simón Bolívar se comprometió solemnemente a libertar a su patria. Tuvo un atentado en 1828, del cual pudo salir bien librado, gracias a la eficaz intervención de su pareja y amante, Manuelita Sáenz, a quien posteriormente el mismo Bolívar la nombró "La Libertadora del Libertador”. Este evento se le conoce como conspiración septembrina. Su rival político Francisco de Paula Santander sabía de la posibilidad de los atentados y algunas voces quisieron implicarlo, aunque jamás se pudo probar nada. Siempre he creído que la suerte acompaña a los audaces, y aunque no comulgue con la visión centralista y absolutista de Bolívar, algo me queda claro, y es que fue un personaje fuera de serie. Dos años más tarde, el 17 de diciembre de 1830, moriría de tuberculosis en Santa Marta, hoy Colombia, y desterrado de su natal Venezuela.

Antonio José de Sucre, Mariscal de Ayacucho en Perú, batalla que define y consolida la independencia de Sudamérica el 9 diciembre de 1824, y quien fuera la figura más leal e idealizada de Bolívar, tuvo el cargo de segundo presidente de Bolivia, sucediendo al Libertador. Sucre nació en Venezuela, consolidó la emancipación de la gran Colombia en la batalla de Pichincha en Ecuador, siendo vicepresidente Francisco de Paula Santander. Muere asesinado en Berruecos, Colombia, en una conspiración a manos de Juan José Flores, quien, éste último se hiciera de la primera presidencia de esta nueva y estratégica república del Ecuador. Este sería el primer asesinato y traición, a título personal, pero no de Estado. La muerte de Sucre fue el inicio de la debacle de Bolívar, quien no pudo asimilar su ausencia.

José Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyú, Virreinato del Río de la Plata, hoy Argentina, e intervino brillantemente en la independencia de Perú, Chile y Argentina. Auxiliado por su principal militar, el Brigadier Bernardo O´Higgins, logrando cruzar la cordillera de los Andes, en algún punto a 5000 metros sobre el nivel del mar. O´Higgins fue el primer director supremo de Chile, respaldado plenamente por San Martín. El primero murió en Lima, y San Martín en Francia. Ambos por temas de salud.

José Páez decidió la independencia de Venezuela el 24 de junio de 1821 en la batalla de Carabobo, logrando derrotar de manera contundente a los realistas, y fue ascendido por Bolívar a Comandante general. A la primera oportunidad, Páez promovió la separación de Venezuela de la gran Colombia siendo vicepresidente Santander, y desconoció la autoridad de Bolívar al grado de impedirle que pudiera regresar a morir a su tierra natal. Páez murió en Nueva York.

Pedro de Borbón y Braganza logró la independencia de Brasil el 7 de septiembre de 1822 (a menos de dos meses de la coronación de Iturbide). El doce de octubre es nombrado emperador con el nombre de Pedro I. Es coronado el 1° de diciembre, y abdica el 7 de abril de 1831. Más de nueve años, contra apenas 10 meses de Iturbide. Algo hizo muy bien hecho. La Casa Real de Brasil sigue reconocida al día de hoy en la figura de Luis de Orleans-Braganza.

Hidalgo quiso en 1810 ser el Libertador de México, y lo más que logró fue autonombrase "Su Alteza Serenísima” cuando estaba prácticamente derrotado en la batalla de puente de Calderón. Antes que terminara 1811, su cabeza junto con la de Aldama, Allende y Jiménez, pendían en una jaula en el lugar donde ellos masacraron sin plan o estrategia alguna. Morelos con más visión y habiendo diseñado y firmando un primer intento de constitución en Apatzingán en 1814, no prosperó su intento de ser el Libertador, y era fusilado al año siguiente el 22 de diciembre, en Ecatepec, Estado de México.

Agustín de Iturbide logra en apenas dos años, algo que jamás se atrevió Simón Bolívar a reconocer y que realmente era lo que más deseaba: Un imperio independiente de España. La diferencia y error de origen, es que Bolívar deseaba un solo territorio de carácter liberal, con ―algo que pocos saben― una presidencia vitalicia, y con un vicepresidente nombrado por él, para que hiciera lo mismo. Este "Libertador” veía a Sucre como ese futuro vicepresidente, pero su asesinato, y el desmembramiento de todos los territorios sudamericanos, aceleraron su enfermedad congénita, y lo llevaron a la muerte.

San Martín fue quien creo la mayor parte de las logias masónicas en Sudamérica. Bolívar auxiliado de "su embajador veracruzano" Miguel Santa María, quien a la vez se alió con los masones Joel Poinsett, Guerrero y Victoria, hizo lo suyo en México, y comenzó la destrucción de la paz y consensos que habría logrado Iturbide. Bolívar tuvo la oportunidad de conocer del fusilamiento de Agustín de Iturbide sucedido en Padilla, Tamaulipas un 19 de julio de 1824, pero jamás pudo lograr en 22 años, lo que el michoacano consolidó en dos.

De Paula Santander, quizás intentó eliminar a Bolívar. Flores por una ambición personal asesinó a Sucre. Bolívar intentó destronar a Iturbide ayudado de los masones, y éstos de los norteamericanos. No obstante, lo más vergonzoso de todo, fue que los tres asesinos que ocupaban la presidencia del supremo poder ejecutivo (triunvirato) Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo, y el excorregidor Miguel Domínguez, fueron los que avalaron el fusilamiento o mejor dicho, el asesinato sin juicio, del Libertador de México, don Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu. Así pues, México es el único país que ha matado a sangre fría a su Libertador.


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CLAUDIO MÁRQUEZ PASSY





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